La serie "Grandes Grabadores" de Grabadores Españoles
El Hijo de Harmen Gerritszoon



 

 

 

 

 

 


El hijo de Harmen Gerritszoon,
auto retrato con gorra de piel, 1631

 

 

 

 

 

 

 


Dr. Arnoldus Tholinx (Inspector), 1654

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Fausto, 1647-51

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


La madre del artista

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Jan Cornelius

 

"... emoción natural..."
Sin embargo, pronto dejó la universidad, puesto que su genio se encontraba en otra parte. Solicitó el poder estudiar arte con el maestro local, Jacob Isaacsz van Swanenburch. Swanenburch, recien vuelto de una estancia de 15 años en los grandes centros artísticos de Italia, pronto se dió cuenta de que este chico no era simplemente otro fracasado universitario afanoso de aprender un oficio. Fue, muy al contrario, un joven artista de excepcional talento y con una "emoción natural" para el dibujo y la pintura.


La estampa de cien guilders (Cristo sanando a los enfermos), 1643-49

El joven que iba a ser Rembrandt
Así que el maestro admitió al joven en su taller y le enseñó pintura y grabado, incluidas las lecciones en el realismo artístico y el claroscuro que él mismo había aprendido en Italia, con Caravaggio, Elsheimer y los Carracci, elementos estilíisticos destinados a formar parte de repertorio de Rembrandt's durante toda su vida.



Cristo predicando (La pequeña tumba), 1652


La deuda de Rembrandt con Hercules Seghers

Holanda, a principios del siglo XVII era un hervidero de actividad gráfica. Los hermanos Esaías y Jan van de Velde se ocupaban de crear las escuela holandesa del paisaje y otros grabadores también fueron activos, artistas como Adriaen van Stalbent, Pieter de Molijn y William Buytewech. El primero de entre ellos fue Hercules Seghers, cuya creatividad fuera de lo común influyó profundamente al joven Rembrandt, que poseía algunas de las estampas de Segher y llegó a rehacer algunas de sus planchas. "La Huida a Egípto" (1653), por ejemplo, está rehecho sobre una plancha de Segher titulado "Tobías y el ángel" del mismo año.

El enfoque ecléctico y experimental de Segher abrió nuevas líneas de investigación para Rembrandt. El artista mayor experimentó con la combinación de varias técnicas en una misma plancha, estampando con tinta clara sobre papel oscuro y la coloración a mano. La calidad cruda e irregular de las líneas de su aguafuerte ha dado lugar a la sospecha de que Segher hubiera inventado una forma de la técnica del azúcar.

El niño que sería Rembrandt
El niño que fue destinado a ser el Rembrandt que conocemos hoy, representa un hito en la hisoria del arte. Además de eregirse como el primer pintor de su época--uno de los pocos artistas que conoció renombre internacional durante su vida--Rembrandt fue el primer artista en reconocer y explotar plenamente las posibilidades del medio del aguafuerte. Dotado de una visión y unas dotes técnicas prodigiosas, el dominio que ostentó Rembrandt sobre las técnicas del aguafuerte fue tan completo que, al contrario de otros grandes artistas, no dejó escuela que continuara su trabajo; copistas sí, pero nadie que se dedicara a la evolución de su tradicion. Es como si no sólo descubriera la fuente, sino que la apuró hasta el fondo.



Negra tumbada, 1658


...el mismo artista consideró su obra gráfica como una actividad secundaria, casi un hobby. Con pocas excepciones hacía sus aguafuertes para su satisfacción personal, y jamás firmó ninguno de ellos.

Su obra gráfica englobó temas relegiosos, retratos de un poder expresivo incomparable, desnudos y paisajes, además de una rica variedad de trabajos genéricos que mostraron los personajes y costumbres de la ciudad de Amsterdam de sus tiempos. Grabó niños y mujeres, pordioseros y campesinos. Teniendo en cuenta su vasta producción de más de 300 planchas, llama la atención el hecho de que el mismo artista consideró su obra gráfica como una actividad secundaria, casi un hobby. Con pocas excepciones hacía sus aguafuertes para su satisfacción personal, y jamás firmó ninguna de ellas.



Abrahma Francen (farmaceútico)


"Puedo ver italianos en Amsterdam..."
Rembrandt estuvo muy al tanto del trabajo que hacían sus predecesores--Durero, Schongauer, van Leyden-- de los cuales adoptó nociones de composición y técnica. De sus contemporaneos como Segher adquirió un concepto de la estampa extraordinariamente libre e imaginativo. Al cumplir la edad e 21 años (ca. 1627) el artista ya dominaba las técnicas de la pintura y el aguafuerte y podía volver a Leiden y montar su propio taller. ¿Qué hubo del periodo obligatorio de apredizaje en Italia, a los pies de Rafael y Miguelangel, tan necesario para cualquier joven artista holandés que se preciara? Rembrandt no lo consideraba necesario. Comentó a un contemporaneo que, si quería ver arte italiano, no había escasez de pinturas italianas en Amsterdam.

Con mucho éxito desde el principio en Leiden, ya con un número considerable de pupilos y aprendices, el joven artista dejo Leiden por Amsterdam, aún entonces una ciudad vibrante y cosmopolita. Fue a mediados del año 1631 y para finales de ese año ya había ejecutado dos encargos importantes, estableciéndose así como el primer retratista de la ciudad. Esta posición se reafirmó pronto cuando aceptó el encargo de pintar "La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp", un cuadro que abrió una nueva vía en el arte holandés del retrato en grupo.


La lección de anatomía de Dr. Nicolaes Tulp, 1631

"Mis pujas altas dignifican mi profesión"
Los documentos de subastas del Amsterdam del siglo XVII confirman el hecho de que el joven Rembrandt era un coleccionista de arte prospero y entusiasta y quizás un tratante de arte. Tenía fama de hacer exhorbitantes primeras ofertas en las subastas, de tal forma que nadie le seguía la puja. Su colección personal incluía un cuadro importante de Rubens, además de trabajos de Durero, Lucas van Leyden y Hendrik Goltzius.

A pesar de su pronto éxito como artista y hombre de negocios, la vida de Rembrandt no era una romería. Llegó a enterrar a dos esposas y a todos sus hijos y en media vida atravesó tiempos duros, perdiendo su casa grande, su colección de arte, su nivel social y sus amigos influyentes, aunque los investigadores modernos no dan crédito a la versión de estudiosos anteriores que afirma que el maestro estaba reducido a la penuria y al alcoholismo.



Tres árboles

La querida, la iglesia, el escándalo
A pesar de los altibajos de su vida rocambolesca, Rembrandt nunca dejó de trabajar. En el año 1649 abandonó a su segunda mujer en favor de una sirvienta de 23 años, Hendrickjes Stoffels. Esta unión se consideró lícita, o por lo menos tolerada, por las autoridades civiles y religiosas de Amsterdam hasta que la joven se quedara en estado, cuando el pintor incurrio la ira de la Iglesia Holandesa Reformada. Al final, quizás debido al prestigio del pintor--o quizás debido a sus circunstancias estrechas--la niña, Cornelia, se bautizó, y la vida del pintor siguío como de costumbre.

Es decir, con las usuales tribulaciones. En el año 1656 Rembrandt fue obligado a declarse en bancarrota y en 1663 murió su mujer, Hendrickjes. En medio de todo este desorden, Rembrandt nunca dejó de trabajar. En el año 1653 produjo algunas de sus mejores aguafuertes y pinturas, incluida"Las tres cruces", en punta seca y burin.



Las tres cruces

De hecho, el año 1661 marcó un hito en cuanto a la productividad del artista, que llegó a pintar el gran óleo "Conspiración de Claudius Civilis" para el ayuntamiento de Amsterdam (que fue rechazado, ciertamente), el "Oficiales de muestra de la cofradía de los cortineros", además de una serie de pinturas religiosas memorables, auto retratos y aguafuertes. Después de la muerte de su esposa, el volumen de trabajo del artista disminuyó, pero su calidad e intensidad aumentó.



Conspiración de Claudius Civilis, 1661



Oficiales de muestra de la cofradía de los cortineros, 1661


La montaña rusa póstuma

Aún después de su muerte en 1669 la fortuna de Rembrandt seguía su trayectoria de montaña rusa. antes del final del siglo, este artista, universalmente aclamado durante su vida, se llegó a considerar "vulgar" por críticos que le acusaron de utilizar la naturaleza como modelo, en vez de seguir los cánones idealizados de los clásicos.

Este desprecio crítico en su propio país seguía hasta bien metido el siglo XVIII, donde llegó a considerarse prácticamente un proscrito. Fue fuera de Holanda, en Francia y en Italia, donde la reputación de Rembrandt empezaba a reconstituirse. Fue Sir Joshua Reynolds quien compraba las obras de Rembrandt y copiaba sus temas, el que estaba destinado a restaurar el prestigio del artista holandés en Inglaterra.

Al final devolvió sobre los románticos del siglo XIX la labor de restaurar la reputación de Rembrandt como el genio y heroe que prevaleció contra la estricta sociedad holandesa protestante para alcanzar un nuevo hito en la historia del arte.

Imágenes cortesía de Connecticut College, Wetmore Print Collection

 

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Cristo en Emmaus, 1654

 

 

 

 

 

 


La resurrección de Lázaro, ca. 1632

 

 

 

 

 

 

 

 


Jan Uytenbogaert (El orfebre) 1639

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Jan Six, 1632

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Self Portrait in a Flat Cap

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


El Omval

 

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