"...
emoción natural..." Sin embargo, pronto dejó
la universidad, puesto que su genio se encontraba en otra parte. Solicitó
el poder estudiar arte con el maestro local, Jacob Isaacsz van Swanenburch. Swanenburch,
recien vuelto de una estancia de 15 años en los grandes centros artísticos
de Italia, pronto se dió cuenta de que este chico no era simplemente otro
fracasado universitario afanoso de aprender un oficio. Fue, muy al contrario,
un joven artista de excepcional talento y con una "emoción natural"
para el dibujo y la pintura.  La
estampa de cien guilders (Cristo sanando a los enfermos), 1643-49
El
joven que iba a ser Rembrandt Así que el maestro admitió
al joven en su taller y le enseñó pintura y grabado, incluidas las
lecciones en el realismo artístico y el claroscuro que él mismo
había aprendido en Italia, con Caravaggio, Elsheimer y los Carracci, elementos
estilíisticos destinados a formar parte de repertorio de Rembrandt's durante
toda su vida.
 Cristo
predicando (La pequeña tumba), 1652
La
deuda de Rembrandt con Hercules Seghers Holanda, a principios del
siglo XVII era un hervidero de actividad gráfica. Los hermanos Esaías
y Jan van de Velde se ocupaban de crear las escuela holandesa del paisaje y otros
grabadores también fueron activos, artistas como Adriaen van Stalbent,
Pieter de Molijn y William Buytewech. El primero de entre ellos fue Hercules Seghers,
cuya creatividad fuera de lo común influyó profundamente al joven
Rembrandt, que poseía algunas de las estampas de Segher y llegó
a rehacer algunas de sus planchas. "La Huida a Egípto" (1653),
por ejemplo, está rehecho sobre una plancha de Segher titulado "Tobías
y el ángel" del mismo año.
El
enfoque ecléctico y experimental de Segher abrió nuevas líneas
de investigación para Rembrandt. El artista mayor experimentó con
la combinación de varias técnicas en una misma plancha, estampando
con tinta clara sobre papel oscuro y la coloración a mano. La calidad cruda
e irregular de las líneas de su aguafuerte ha dado lugar a la sospecha
de que Segher hubiera inventado una forma de la técnica del azúcar. El
niño que sería Rembrandt El niño que fue destinado
a ser el Rembrandt que conocemos hoy, representa un hito en la hisoria del arte.
Además de eregirse como el primer pintor de su época--uno de los
pocos artistas que conoció renombre internacional durante su vida--Rembrandt
fue el primer artista en reconocer y explotar plenamente las posibilidades del
medio del aguafuerte. Dotado de una visión y unas dotes técnicas
prodigiosas, el dominio que ostentó Rembrandt sobre las técnicas
del aguafuerte fue tan completo que, al contrario de otros grandes artistas, no
dejó escuela que continuara su trabajo; copistas sí, pero nadie
que se dedicara a la evolución de su tradicion. Es como si no sólo
descubriera la fuente, sino que la apuró hasta el fondo.
 Negra
tumbada, 1658
...el mismo artista consideró
su obra gráfica como una actividad secundaria, casi un hobby. Con pocas
excepciones hacía sus aguafuertes para su satisfacción personal,
y jamás firmó ninguno de ellos.
Su
obra gráfica englobó temas relegiosos, retratos de un poder expresivo
incomparable, desnudos y paisajes, además de una rica variedad de trabajos
genéricos que mostraron los personajes y costumbres de la ciudad de Amsterdam
de sus tiempos. Grabó niños y mujeres, pordioseros y campesinos.
Teniendo en cuenta su vasta producción de más de 300 planchas, llama
la atención el hecho de que el mismo artista consideró su obra gráfica
como una actividad secundaria, casi un hobby. Con pocas excepciones hacía
sus aguafuertes para su satisfacción personal, y jamás firmó
ninguna de ellas.
 Abrahma
Francen (farmaceútico)
"Puedo
ver italianos en Amsterdam..." Rembrandt estuvo muy al tanto
del trabajo que hacían sus predecesores--Durero, Schongauer, van Leyden--
de los cuales adoptó nociones de composición y técnica. De
sus contemporaneos como Segher adquirió un concepto de la estampa extraordinariamente
libre e imaginativo. Al cumplir la edad e 21 años (ca. 1627) el artista
ya dominaba las técnicas de la pintura y el aguafuerte y podía volver
a Leiden y montar su propio taller. ¿Qué hubo del periodo obligatorio
de apredizaje en Italia, a los pies de Rafael y Miguelangel, tan necesario para
cualquier joven artista holandés que se preciara? Rembrandt no lo consideraba
necesario. Comentó a un contemporaneo que, si quería ver arte italiano,
no había escasez de pinturas italianas en Amsterdam.
Con
mucho éxito desde el principio en Leiden, ya con
un número considerable de pupilos y aprendices, el joven artista dejo Leiden
por Amsterdam, aún entonces una ciudad vibrante y cosmopolita. Fue a mediados
del año 1631 y para finales de ese año ya había ejecutado
dos encargos importantes, estableciéndose así como el primer retratista
de la ciudad. Esta posición se reafirmó pronto cuando aceptó
el encargo de pintar "La lección de anatomía del Dr. Nicolaes
Tulp", un cuadro que abrió una nueva vía en el arte holandés
del retrato en grupo.  La
lección de anatomía de Dr. Nicolaes Tulp, 1631
"Mis
pujas altas dignifican mi profesión" Los documentos
de subastas del Amsterdam del siglo XVII confirman el hecho de que el joven Rembrandt
era un coleccionista de arte prospero y entusiasta y quizás un tratante
de arte. Tenía fama de hacer exhorbitantes primeras ofertas en las subastas,
de tal forma que nadie le seguía la puja. Su colección personal
incluía un cuadro importante de Rubens, además de trabajos de Durero,
Lucas van Leyden y Hendrik Goltzius. A pesar de su
pronto éxito como artista y hombre de negocios, la vida de Rembrandt no
era una romería. Llegó a enterrar a dos esposas y a todos sus hijos
y en media vida atravesó tiempos duros, perdiendo su casa grande, su colección
de arte, su nivel social y sus amigos influyentes, aunque los investigadores modernos
no dan crédito a la versión de estudiosos anteriores que afirma
que el maestro estaba reducido a la penuria y al alcoholismo.
 Tres
árboles
La
querida, la iglesia, el escándalo A pesar de los altibajos
de su vida rocambolesca, Rembrandt nunca dejó de trabajar. En el año
1649 abandonó a su segunda mujer en favor de una sirvienta de 23 años,
Hendrickjes Stoffels. Esta unión se consideró lícita, o por
lo menos tolerada, por las autoridades civiles y religiosas de Amsterdam hasta
que la joven se quedara en estado, cuando el pintor incurrio la ira de la Iglesia
Holandesa Reformada. Al final, quizás debido al prestigio del pintor--o
quizás debido a sus circunstancias estrechas--la niña, Cornelia,
se bautizó, y la vida del pintor siguío como de costumbre. Es
decir, con las usuales tribulaciones. En el año 1656 Rembrandt fue obligado
a declarse en bancarrota y en 1663 murió su mujer, Hendrickjes. En medio
de todo este desorden, Rembrandt nunca dejó de trabajar. En el año
1653 produjo algunas de sus mejores aguafuertes y pinturas, incluida"Las
tres cruces", en punta seca y burin.
 Las
tres cruces
De hecho, el año 1661 marcó un
hito en cuanto a la productividad del artista, que llegó a pintar el gran
óleo "Conspiración de Claudius Civilis" para el ayuntamiento
de Amsterdam (que fue rechazado, ciertamente), el "Oficiales de muestra de
la cofradía de los cortineros", además de una serie de pinturas
religiosas memorables, auto retratos y aguafuertes. Después de la muerte
de su esposa, el volumen de trabajo del artista disminuyó, pero su calidad
e intensidad aumentó.
 Conspiración
de Claudius Civilis, 1661
 Oficiales
de muestra de la cofradía de los cortineros, 1661
La
montaña rusa póstuma Aún después de
su muerte en 1669 la fortuna de Rembrandt seguía su trayectoria de montaña
rusa. antes del final del siglo, este artista, universalmente aclamado durante
su vida, se llegó a considerar "vulgar" por críticos que
le acusaron de utilizar la naturaleza como modelo, en vez de seguir los cánones
idealizados de los clásicos.
Este desprecio crítico en su
propio país seguía hasta bien metido el siglo XVIII, donde llegó
a considerarse prácticamente un proscrito. Fue fuera de Holanda, en Francia
y en Italia, donde la reputación de Rembrandt empezaba a reconstituirse.
Fue Sir Joshua Reynolds quien compraba las obras de Rembrandt y copiaba sus temas,
el que estaba destinado a restaurar el prestigio del artista holandés en
Inglaterra. Al final devolvió sobre los románticos del siglo
XIX la labor de restaurar la reputación de Rembrandt como el genio y heroe
que prevaleció contra la estricta sociedad holandesa protestante para alcanzar
un nuevo hito en la historia del arte. Imágenes
cortesía de Connecticut College, Wetmore Print Collection |